CAMILO RODRIGUEZ
CARACTERÍSTICAS DE LA INNOVACIÓN EDUCATIVA
¿Cuáles son las señas de identidad de una innovación educativa?, ¿qué elementos, aspectos o
criterios nos permiten decir que estamos ante una innovación educativa?. Por el interés que reviste
para nuestro trabajo presentamos a continuación dos caracterizaciones de la innovación.
a. Innovación supone transformación y cambio cualitativo significativo, no simplemente mejora o ajuste del sistema vigente.
Si bien la innovación implica cambio, existe consenso entre los diferentes autores respecto a que
no todo cambio es una innovación. La innovación supone una transformación, un cambio
cualitativo significativo respecto a la situación inicial en los componentes o estructuras esenciales
del sistema o proceso educativo. La innovación supone, también, partir de lo vigente para
transformarlo. Por lo tanto, parte de un cambio en las estructuras y concepciones existentes. Así,
por ejemplo, la ampliación horaria o la adquisición y uso de nuevos materiales didácticos, son
obviamente un cambio o mejora, pero sólo podrán llegar a considerarse como innovación si se
producen cambios significativos respecto a la rutina establecida tradicionalmente en la escuela: la
metodología, las relaciones interpersonales, la concepción del proceso enseñanza-aprendizaje, la
organización o el funcionamiento de la escuela o el aula de aprendizaje.
La innovación educativa implica un cambio cultural que afecta a cada individuo, al grupo y al marco
institucional. Implica cambios en las actitudes, en las creencias, en las concepciones y las prácticas
en aspectos de significación educativa como la naturaleza y función de la educación y de la
escuela, el proceso de enseñanza-aprendizaje, la concepción y relación con el conocimiento, la
estructura y funcionamiento, y las relaciones entre los diferentes actores involucrados. La
innovación tiene un carácter sistémico por la naturaleza misma de la educación y de la escuela,
que es un sistema abierto, de tal modo que la introducción de un cambio en algún componente
tiene repercusiones más o menos mediatas en los otros componentes con los que se relaciona e
interactúa. En consecuencia, la innovación implica repensar todo el orden establecido y propender
a su mejora.
b. Una innovación no es necesariamente una invención, pero sí algo nuevo que
propicia un avance en el sistema hacia su plenitud, un nuevo orden o sistema.
Las transformaciones que se producen en un sistema educativo determinado no han de ser
necesariamente invenciones o algo totalmente nuevo, para ser consideradas innovaciones, sino
más bien algo nuevo o cualitativamente distinto de lo existente anteriormente y, por tanto, nuevo y
distinto para las personas que lo utilizan. Las innovaciones implican un nuevo modelo, orden o
enfoque, una forma distinta de organizar y relacionar los componentes objeto de la innovación El
significado etimológico de innovar (del latín innovare) da cuenta de este aspecto, porque innovar
significa mudar o alterar las cosas, introduciendo novedades, mientras que inventar significa hallar
o descubrir una cosa nueva o desconocida.
Lo nuevo se puede entender como una creación relacionada con el medio y con la historia del
núcleo cultural en el que se origina, o, por el contrario, desvinculada de éste, es decir, como un
emergente que prescinde de toda determinación previa. Con mucha frecuencia se entiende lo
innovador como aquello que quiere ser original sin admitir precedentes, es decir, cambiar una
realidad que hay que negar de modo absoluto. La mayoría de los autores coinciden en que lo
nuevo se define en función de una situación determinada y en relación con lo antiguo.
c. La innovación implica una intencionalidad o intervención deliberada y en
consecuencia ha de ser planificada.
La innovación implica un cambio deliberado. Para muchos autores, los cambios que ocurren
espontáneamente, sin una intencionalidad clara y una planificación no pueden ser considerados
innovación.
El elemento de planificación es asumido en las definiciones clásicas de Huberman y
Habelock y es para la mayoría de los autores un elemento para diferenciar una innovación de un
cambio general. Sin embargo, a juicio de BLANCO y MESSINA, el elemento clave es la
significación del cambio y la alteración del sentido, y no tanto la planificación en sí. Obviamente la
planificación es una estrategia que ayuda a hacer consciente el cambio que se pretende y
contribuye a optimizar el proceso, siempre y cuando no se convierta en un elemento limitador que
impida plantearse nuevas preguntas o crear nuevos espacios durante el curso de la innovación.
Innovar es un proceso que puede tomar cursos muy diferentes que difícilmente pueden predecirse
de antemano. En este sentido la planificación ha de considerarse también como un proceso
constante que se va modificando en función de la dinámica que acontece en la práctica.
d. La innovación no es un fin en sí misma sino un medio para mejorar los fines de la
educación.
La mayoría de los autores de la región de América Latina consideran que cualquier innovación ha
de servir para un mayor logro de los fines de la educación y la mejora de la eficacia y calidad del
sistema educativo. En este aspecto es importante señalar que a pesar de que la mayoría de las
reformas educativas en marcha tienen como grandes finalidades mejorar la calidad y equidad del
sistema educativo, la innovación se menciona sobre todo como un medio para mejorar la calidad
más que la equidad.
e. La innovación implica una aceptación y apropiación del cambio por aquellos que
han de llevarlo a cabo.
Para que los cambios sean profundos y permanezcan es fundamental que tengan sentido y sean
compartidos por aquellos que han de llevarlos a cabo, es decir, han de responder a sus
preocupaciones y necesidades. La apropiación y significación del cambio será más factible cuanto
mayor sea el grado de participación de los directamente involucrados. En este sentido, cuando las
innovaciones no surgen de los propios docentes, sino que se promueven por agentes externos, es
preciso llevar a cabo una serie de acciones para que los docentes se apropien y hagan suyo el
sentido del cambio.
f. La innovación implica un cambio de concepción y de práctica.
La innovación educativa implica una nueva concepción y práctica educativa que, a su vez, quede
abierta a nuevos cambios para evitar el inmovilismo dentro de la propia innovación. Este puede ser
uno de los aspectos que diferencie claramente la innovación de la reforma; las reformas son
aspiraciones que muchas veces no transforman realmente la cultura de las escuelas. Se podría
decir que las reformas son los discursos del cambio y las innovaciones son cambios en acción.
g. La innovación es un proceso abierto e inconcluso que implica la reflexión desde la
práctica.
La innovación no es tan sólo un producto sino, y sobre todo, un proceso y una actitud o
posicionamiento ante el hecho educativo. Si la innovación se considera simplemente como un
producto final se corre el riesgo de caer en la rutina y en la instalación de prácticas o modelos que
en su día pudieron significar una ruptura, pero que no lo son al momento actual. Muchas veces se
siguen considerando como innovaciones experiencias que llevan veinte años de funcionamiento.
El carácter dinámico y procesal se pone de manifiesto en dos hechos distintos. Por un lado,
muchas innovaciones toman cursos diferentes en su puesta en práctica y van surgiendo nuevos
elementos o propuestas que no estaban diseñadas en el proyecto inicial. Por otro, un mismo
proyecto o programa innovador da lugar a innovaciones distintas en la práctica, en función de las
peculiaridades de cada contexto en el que se desarrolla, que por definición es irrepetible. En
definitiva, se puede concluir que el proceso innovador implica la innovación dentro de la propia
innovación, tal como lo señalan diversos autores.
Considerar la innovación como proceso implica relacionarla estrechamente con la investigación y
reflexión constante sobre la práctica, y con procesos de evaluación continua, como única vía de no
caer en la rutina. Este aspecto es especialmente importante, porque, como ya se ha señalado,
existe una gran carencia de procesos de investigación y evaluación de las innovaciones. La
investigación no es tarea privativa de los investigadores profesionales; desde diferentes corrientes,
como la Pedagogía Popular, se ha legitimado el papel del maestro investigador que observa,
aprende y genera conocimientos a partir de su propia práctica.
La evaluación ha de ser también un componente fundamental de las innovaciones para identificar
si realmente se ha conseguido transformar o mejorar cualitativamente el sistema y romper con el
equilibrio rutinario. Dado el carácter dinámico de los procesos innovadores, la evaluación debe
acompañar todo el proceso y no realizarse sólo al final del mismo. Además de los impactos, es importante identificar los obstáculos que enfrenta la innovación en su desarrollo con el fin de
reorientar adecuadamente el proceso. Otro aspecto importante, estrechamente relacionado con
otros criterios señalados, es la participación de los protagonistas de la innovación en la evaluación
y monitoreo de la misma. La evaluación formativa del proceso innovador es fundamental para el
ajuste de la experiencia y su continuidad.

